Homeopatía infantil y de adulto


Dra. Mª del Mar Ferré Rodríguez (col nº 35.398)
Dr. Jorge Ferré Veciana (col nº 12.853)

El objetivo del médico no es solamente tratar las enfermedades con métodos poco agresivos, sino cuidar y potenciar el estado de salud.

La medicina biológica es un campo muy interesante, ya que permite abordar muchas enfermedades del niño y del adulto reforzando el sistema inmunológico y ayudando al organismo a restablecer el equilibrio físico, emocional y mental.

Sería un error hablar de la medicina biológica como una panacea capaz de resolverlo todo, pero podemos afirmar que constituye una puerta abierta hacia la salud para muchos niños que padecen trastornos tan frecuentes como:
Problemas de ritmos de alimentación y sueño.
Espasmos digestivos del lactante (colicos del lectante).
Otitis y amigdalitis repetitivas.
Trastornos de la asimilación alimentaria.
Bronquitis de base alérgica y asma infantil.
Infecciones frecuentes por deficiencias del sistema inmunitario.
Parasitosis intestinales.
Problemas repetitivos de piel (piel atópica, eccemas, micosis, verrugas).
Alteraciones del crecimiento.
Trastornos del comportamiento.
Problemas de rendimiento escolar de base biológica.
Alteraciones psiconeuroinmunológicas del niño.
Así mismo, constituye un instrumento terapéutico preventivo y terapéutico muy valioso para los adultos que no encuentran solución a sus problemas de:
Estrés y distrés.
Alteraciones del sueño.
Infecciones repetitivas.
Bloqueo inmunitario.
Alergias e intolerancias.
Dolores y espasmos funcionales.
Inflamaciones crónicas.
Dermatitis alérgicas.
Rinitis primaverales.
Desajustes menstruales.
Piel atópica.
Alteraciones digestivas de origen funcional.
Jaquecas y migrañas.
Desequilibrios hormonales. Etc
La medicina alopática ha experimentado grandes avances durante el siglo XX. Pero, mientras aumentan los recursos que nos permiten resistir un estilo de vida ajetreada (medicina sintomática), que no nos deja tiempo para poder estar enfermos, las enfermedades crónicas, las alergias y las degenerativas van en aumento a un ritmo vertiginoso.

Esta realidad nos lleva indefectiblemente a hacer un planteamiento más global y causal del estudio de las enfermedades. Se trata de buscar la causa y considerar todos los factores físicos, anímicos y mentales que están detrás de todo proceso crónico, para poder aplicar una terapia causal.

La salud es el silencio del cuerpo. Cuando el cuerpo emite señales de enfermedad es para avisarnos de que algo de lo que comemos, respiramos, bebemos, sentimos o hacemos no nos sienta bien.
 
ESTRÉS, DISTRÉS Y ENFERMEDAD
El estrés es un proceso fisiológico. El estrés y la inflamación se ponen en marcha cuando el organismo o la persona se sienten amenazados o atacados. Constituyen mecanismos de defensa que nos han permitido adaptarnos a este planeta, sobrevivir y evolucionar.

El distrés, en cambio, es un proceso patológico. Llamamos distrés al estado de lucha y estrés permanente, que se establece cuando el organismo o la persona no consiguen resolver el problema que les acecha.

Supone para el organismo un desgaste energético importante y un compromiso de las funciones orgánicas, que acaba deteriorando alguna de las estructuras encargadas de la defensa: Sistema inmunitario, sistema vegetativo, sistema hormonal, sistema linfático, equilibrio hídrico y de PH y tejido conjuntivo.

Lo primero que hace el organismo frente a una situación amenazante es responder con lo que llamamos fase de secreción, es decir, una reacción muy localizada (mucosidad, tos, estornudos, pequeñas pérdidas de apetito, diarrea, una descamación local, etc).

Si la primera barrera defensiva de la secreción fracasa, se produce una reacción más generalizada en la que interviene todo el organismo (fiebre, malestar general, decaimiento).

Si la reacción general también fracasa, se produce una fase de depósito (pólipos, acúmulo graso, engrosamiento de ganglios, etc).

Cuando el depósito local de sustancias tóxicas es insuficiente, el organismo empieza a impregnarse y, cuando la impregnación sigue avanzando sin que el organismo consiga los resultados esperados (el retorno al equilibrio), se inicia la fase de degeneración y destrucción de tejidos y sistemas.

Cada uno de estos procesos y fases tiene distintas manifestaciones según los tejidos que afecten. Pero lo importante es tratar las enfermedades crónicas como el resultado de un proceso progresivo que ha seguido el organismo cada vez que fracasa una de las tentativas del sistema de defensa. Cuando la reacción de estrés fracasa y el problema persiste, se acaba instaurando un estado de distrés que ya no es defensivo, sino que puede llegar a ser autodestructivo.