OK Usamos cookies propias y de terceros para mostrar publicidad. Si continua navegando consideramos que acepta el uso de cookies. Más información
VER TODOS LOS ARTÍCULOS
Dra. María del Mar Ferré Rodríguez
Col nº 35398

VACACIONES REALES, NO EN REALIDAD VIRTUAL

 

Sin_t_tulo.jpg

El tema del uso de pantallas y dispositivos móviles suscita un gran interés entre los padres y profesionales de la educación, así como el de los pros y contras de su utilización como herramienta para el aprendizaje y el uso excesivo de pantallas por parte de nuestros hijos, si se suman las horas de pantallas en el centro escolar con las horas de pantallas lúdicas.

Ya en el artículo publicado en esta página en enero de 2018, “Los regalos estrella”, nos planteábamos una serie de preguntas como:

-    ¿Estamos facilitando la comunicación dentro de las familias?
-    ¿Estamos eliminando distancias o aumentando barreras?
-    ¿Pueden nuestros hijos digerir toda esa información infinita a la que nosotros no teníamos acceso en nuestra infancia?

Los que tenemos hijos de cierta edad sabemos de sobra lo que cuesta restringir su uso, limitar los horarios de utilización y “filtrar” los juegos que pueden ser idóneos o no. Con frecuencia, tenemos la sensación de ir contracorriente.

A raíz de ese artículo, propusimos a los padres una serie de cuestiones para conocer la incidencia y las repercusiones en la dinámica familiar y las respuestas fueron que, si teníamos en cuenta a todas las familias, independientemente de la edad de sus hijos, en el 33% de los hogares, había discusiones más de dos veces por semana por el uso de los móviles;  el 33% tenía discusiones ocasionales y el 33% no tenía discusiones. Si únicamente tenemos en cuenta aquellos hogares donde viven niños con edades comprendidas entre los 13 y los 16 años, el 100% de las familias reconocen tener discusiones de forma habitual.

Hay mucha controversia a todos los niveles, incluso respecto al uso de pantallas en las primeras etapas educativas y mientras en unos centros la implantación es muy amplia, en otros, consideran que no supone una mejora substancial a nivel de rendimientos académicos y argumentan incluso que los hijos de los profesionales de Silicon Valley están escolarizados en centros donde no se utiliza ningún tipo de pantalla.

No se trata de poner en tela de juicio los importantes y valiosísimos avances de la ingeniería biomédica y de las telecomunicaciones, por ejemplo, pero la preocupación y el interés por el uso/abuso por parte de menores hacen que aparezcan con frecuencia en los medios de comunicación profesionales de la psicología alertando, que una firma de ópticas se publicite con un anuncio “Screen Pollution” sobre las repercusiones del abuso de pantallas (aumento de miopía, sequedad ocular, insomnio y problemas de concentración) (https://www.multiopticas.com/screen-pollution.html) y que una cadena de TV vaya a inaugurar un programa sobre el “uso responsable de pantallas”, por citar algunos ejemplos. 

Hace unos días, vi en televisión imágenes de una película que ya tiene sus años,  Rambo. No estaba en absoluto pendiente de esa película, pero aún así, al pasar y ver las imágenes, el movimiento, las escenas, el sonido, automáticamente los asocié con uno de los videojuegos que tiene más éxito entre los adolescentes e incluso entre los adultos. Este videojuego es para mayores de 18 años y también era para mayores de 18 años la película.

Varios expertos en psicología han alertado en los medios de la mala influencia que pueden suponer estos videojuegos por ensalzar la agresividad, relacionándolos, a su vez, con la violencia que se da en el ámbito escolar y social (redes sociales).

Sin embargo, hay personas que consideran que no se puede establecer una relación entre videojuegos violentos y aumento de violencia en la vida cotidiana, porque no hay estudios científicos que lo hayan corroborado a día de hoy.

Pero sí que se han realizado estudios ya, como el de investigadores de la Universidad de Otawa y publicado en The Lancet Child & Adolescent Health, que aconsejan limitar el uso de pantallas con fines lúdicos, porque “descubrimos que más de dos horas de tiempo recreativo con pantallas se asocian con un peor desarrollo cognitivo de los niños” (Salas, Javier “Abusar de las pantallas lastra la inteligencia de los niños” publicado en Ciencia en El País 27 de septiembre 2018) (https://elpais.com/elpais/2018/09/26/ciencia/1537960453_593059.html).

En todo caso y aún asumiendo que mientras no se demuestre mediante el método científico la veracidad o error de la hipótesis que muchos nos planteamos (tememos) y que nos encantaría que resultara falsa, no deja de ser cuando menos curioso que consideremos “políticamente incorrecto” que los niños pequeños jueguen con pistolas  y, luego, en cuestión de pocos años, pasen a “jugar” con toda clase de armamento, capaz de aniquilar todo lo que se ponga por delante.

Son tantos los estudios a realizar y tan pocos los medios, que todavía tendrá que pasar tiempo para tener resultados concluyentes y que puedan ser considerados “científicos”.

Pero hay otros puntos de alerta en relación con el uso excesivo de los dispositivos móviles, incluso en edades tan tempranas, en que estarían totalmente desaconsejados, como son los problemas de sueño (he podido constatar su aumento vinculados con el uso de pantallas a la hora de ir a dormir) y la obesidad infantil como consecuencia de haber ido substituyendo la actividad física por otra sedentaria. No obstante, en el caso del incremento de casos de obesidad infantil, los factores dietéticos también juegan un papel fundamental, porque, aunque nuestra dieta mediterránea es fantástica, cada vez es más frecuente el consumo de productos elaborados industrialmente y ha aumentado considerablemente en las últimas décadas el consumo de bollería industrial con alto contenido de azúcar, colorantes y conservantes.

Según publica RTVE.es “la OMS (Organización mundial de la salud) ha publicado una serie de pautas en las que recomienda que los niños menores de cinco años no pasen más de una hora al día ante una pantalla, mientras que desaconsejan completamente este uso en el caso de los bebés menores de un año” (Agencias RTVE.es publicado el 24 de abril 2019) http://www.rtve.es/noticias/20190424/oms-recomienda-ninos-menores-cinco-anos-no-pasen-mas-hora-diaria-ante-pantallas-electronicas/1927471.shtml.

La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria recomienda que "los menores de 18 meses no estén expuestos a pantallas, con excepción del videochat" (https://www.aepap.org/sites/default/files/noticia/archivos-adjuntos/final_np_aepap_uso_tecnologia.pdf).

La OMS ya había alertado para niños más mayores, sin embargo, en ese artículo, vemos cómo desaconseja rotundamente el uso de pantallas en el caso de los bebés, además de recordar el número de horas de sueño idóneo para cada edad, así como la necesidad de realizar actividad física, de evitar el sedentarismo.

La fotografía inicial, la del bebé, podría parecer una exageración, una caricatura, pero he visto bebés que hacían rabietas monumentales que se calmaban al darles un móvil y, a su vez, rabietas de la misma magnitud al quitárselo. ¿Qué repercusiones puede tener el uso de pantallas para ese bebé?

Recordemos que el bebé en etapa de suelo desarrolla unas habilidades motrices y sensoriales que van a permitir activar una serie de estructuras cerebrales y van a permitir madurar el cerebro para que luego pueda presentar correctas respuestas académicas, contar con correctas habilidades motrices y un buen procesamiento visual y auditivo de la información. Cuando este desarrollo no es armónico o no tienen tiempo y espacio para realizarlo, podemos estar propiciando problemas académicos en el futuro, dificultades motrices y problemas visuales que, además, repercutirán en una mayor o menor seguridad en sus cuerpos y sus respuestas y, por tanto, en una mayor o menor seguridad en sus respuestas, capacidades sociales y de vinculación con el entorno. Así pues, sería mucho mejor que el bebé de la foto pudiera invertir ese tiempo y ese espacio en explorar su entorno y desarrollar los patrones de arrastrado y gateo, que van a ser tan importantes en el futuro. 

También he vivido en primera persona que, en reuniones de amigos, nuestros hijos, en lugar de disfrutar con el encuentro y jugar juntos, simplemente ¡¡¡se sentaron unos al lado de los otros y cada uno de ellos con su móvil en la mano!!!!

Esta misma imagen se repite en grupos de adolescentes sentados en una cafetería, pero que no hablan, cada uno está con su móvil, ¿con quién hablan? ¿esperan a llegar a casa para hablar a través del móvil con uno de sus compañeros de mesa?

Se manejan conceptos como “realidad aumentada”, “realidad virtual”, “realidad mixta”, que pueden ser muy útiles en determinados contextos y que permiten recrear una realidad que ya no existe, por ejemplo la visita virtual a Tarraco o a un museo determinado, pero esa realidad “virtual” no puede substituir la REALIDAD con mayúsculas, el aquí y el ahora, que son coordenadas que necesita el niño.

La vida recrea mejor que una pantalla, aunque sea de 4D, la lluvia, el viento, los mil y un sonidos de la naturaleza y, por eso mi propuesta para este verano sería intentar conseguir unas vacaciones reales, no en realidad virtual, en las que los niños experimenten, manipulen y vivan su presente.

¡MUY FELIZ VERANO PARA TODOS!
 

Publicado en junio 2019