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Dra. María del Mar Ferré Rodríguez · Col. 35.398
jorgeferre.com

ESTRÉS INFANTIL Y SÍNDROME DE ESTRÉS POSTRAUMÁTICO DE LA INFANCIA (S.E.P.T.I)

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La respuesta de estrés y el circuito biológico del estrés forman parte de la reacción normal y fisiológica de un organismo sano ante cualquier tipo de amenaza y es lo que le ha permitido a los animales y al hombre enfrentarse, sobrevivir y adaptarse a las contrariedades y los cambios de su entorno. Por tanto, cuando la respuesta de estrés cumple su función, es fisiológica y adaptativa.

El estrés se convierte en un problema cuando la respuesta defensiva no consigue resolver la situación, el estado de estrés se prologa de manera infructuosa y se cronifica. Entonces es cuando tenemos que hablar de distrés.

El distrés se considera postraumático cuando se pone en marcha a partir de una vivencia o una experiencia traumática. Sabemos que un trauma puede derivar de una experiencia intensa y brusca, una agresión aguda que pone en peligro la integridad de una persona o de la acción prolongada, repetitiva y sostenida de situaciones de menor intensidad, pero que comprometan el equilibrio físico, emocional o mental del individuo. El síndrome de estrés postraumático de la infancia (S.E.P.T.I.) es más frecuente cada día y puede interferir, distorsionar o detener el desarrollo de un niño. La sintomatología no tiene porqué aparecer inmediatamente, algunas veces, el comienzo del cuadro clínico puede demorarse.

Es muy importante repasar a fondo la biografía del niño y elaborar una historia clínica exhaustiva y profunda que nos permita detectar cambios biográficos bruscos, puesto que muchos de los niños que padecen un S.E.P.T.I pueden llegar a ser diagnosticados de Trastorno por déficit de atención (TDAH), ya que los síntomas de los TDAH y de los cuadros de distrés postraumático son muy parecidos.

Deberemos poner especial énfasis en el caso de los niños que han vivido situaciones traumáticas cuando eran bebés, durante la gestación, el parto o el período de lactancia, en los casos de adopciones, en aquellos niños que cambian de forma brusca el curso de su vida, por ejemplo, cuando empiezan a andar, cuando nace un hermanito o cuando se incorporan a la guardería, etc.

El objetivo es detectar y tratar a fondo las diferencias que se establecen entre un TDAH primario y un síndrome de Estrés Postraumático de la Infancia.

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